Reseña

Cielo verde, azul, negro y después, otra vez verde

Al medio tiempo de la final de anoche, todo era idéntico al torneo. Si alguien se quejaba de que no era una final atractiva, pues el 5 a 3 favor Santos, faltando 45 minutos de juego, obligaba a cualquiera a ver el desenlace,  tuviera o no simpatías por alguno de los equipos. El # 6 no es campeón por decreto de los duendes.

Se arrimaron a la gloria, acariciaron los aplausos que bien los merecen, pero era mucha la odisea. Antes del partido de anoche, el cielo lagunero era verde, muy verde, gracias al 5 a 0. A partir de las 8:30 pm se fue poniendo azul obscuro, luego negro, muy negro. Parecía que todo se venía abajo.

Los duendes tenían remordimiento como quien decide casarse rápido, sin urgente necesidad, sin aviso de premio, pero otras cositas le apremiaban, y de pronto en tres semanas, anillo, boda, firma, vestido blanco que ya estaba medio sucio, pero no importa.En el segundo tiempo, para La Laguna, se fue despejando el panorama. El color del cielo regresó hasta ponerse otra vez, verde.

La quinta estrella se asomó con timidez como la nueva novia que recuerda a sus anteriores galanes pero se comprometió, y ya. Punto final. Felicidades a la nueva pareja (equipo y afición) que realmente tienen poco tiempo de conocerse porque los sinsabores estuvieron agrios y los desencantos no comulgaban.

La derrota por tres goles es victoria pura. Felicidades a Orlegi por este meritorio momento.La gente contenta, nerviosa, sufriendo pero al fin festejando porque lo que lejos se veía, o ni se veía, se fue acercando. Gran final por lo inusual, y atípica en el comportamiento de los marcadores. Atrajo al más desinteresado porque la diferencia fue suculenta.

Más felicitaciones para la institución que es capaz de generarle inmensa alegría a la región, que mucha falta le hace. Lo negro de la noche convirtió en verde el firmamento porque es mucho el amor de los laguneros por su equipo ya que éste le brinda satisfacciones plenas con 5 campeonatos.