Reseña

¿Cárcel para Javier Aguirre?

La vida es hermosa, a veces maravillosa pero en ocasiones cruel, muy cruel. Hace poco tiempo, entrevistaron en España a Javier Aguirre, y se les ocurrió preguntarle cómo estaba México, como país, no en cuanto a futbol. Y contestó: “México está jodido”. Así (sic) jodido. No miento y tampoco invento. Pasados los años, parece ser que el ídem, el jodido, es Javier Aguirre porque la justicia española está persiguiéndolo, y tal realidad es cruel, será implacable, muy incómoda.Si le entiendo bien al curso que han tomado las averiguaciones y las correlaciones sobre Aguirre, y también si comprendo que esto no compete al mundo del futbol español, y que ni la FIFA anda atrás de esto, sino que es la autoridad gubernamental española la que ha iniciado y perseguido el caso del “manito”, la obvia consecuencia podrá ser que el “vasco” pise la cárcel por un buen rato. No es un deseo ni una interpretación hueca de mi parte. Sólo es un adelanto a la conclusión que se avecina.De llegar Javier a la cárcel, pregunto: ¿Quién será el “jodido”, y por qué motivo? Expresa y textualmente uso la palabra “jodido” para volver a representar su propia definición de nuestro país. Definición en la cual podemos coincidir si nos metemos a fondo en muchos aspectos de la vida nacional, en todas las aristas de nuestra nación. Lo trágico del tema es que el ex entrenador refleja algo indebido pero a la vez describe una forma de ser genérica del mexicano: la trampa. Y ahí no hay abogado que defienda causas imposibles.La vida es traicionera y regresa circunstancias como se devuelve la pelota de frontón porque la pared de enfrente así lo señala. Pobre Aguirre. Los japoneses no lo iban a aguantar. La Selección Mexicana lo cobijó pero su verdadero “yo” nunca dejó de estar latente. Recordemos aquella patada a un jugador afuera del campo. España y sus leyes se encargarán de llamarlo a juicio, y en dado caso, invitarlo a la cárcel. Aunque la “quemada” y lo “jodido” nadie se lo quita.