Reseña

¿Dónde está el Campeón?

Antes de arrancar el actual torneo, como consecuencia de valorar la actitud del ser humano ante la vida, escribí que al campeón, todos querrán ganarle. Quien haya resultado virtuosamente responsable de haber sido campeón, está en la mira de todos; es la envidia silenciosa de los otros y en consecuencia, los demás anhelan arrebatarle algo de la gloria que el supremo ostentó.

Hoy, su presente parece inverosímil, increíble, simplemente incomprensible.

No es normal que el primer entrenador dado de baja haya sido el del equipo campeón. No pareciera real. Como tampoco nos pareció real el campeonato mismo. A la pregunta expuesta: ¿Dónde está el campeón? casi se puede responder que ese tema no existe porque fue un sueño real, pero al fin sueño, más parecido a una pesadilla.

Los motivos y argumentos los ignoraremos. La nueva cruel realidad es que ahora, es vital ver el no descenso a futuro que empieza este sábado.

Los malos resultados de Santos tuvieron dos tiempos de espera; hoy se está en un tercer lapso que urge revertir. El equipo lagunero es el penúltimo lugar entre 17 equipos, sin considerar a la UdeG y a Dorados, de los anteriores 31 partidos. Esto se carga o se abona directamente a la tabla porcentual.

La liguilla, el casi perfecto actuar ante Chivas en las semifinales pasadas y la final en sí, no ayudan a evitar un descenso que si bien no es cercano, ya avisa a gritos que es urgente prestar atención.

Los actuales jugadores son responsables de los pobres logros de los anteriores 31 juegos.He aquí la premura del tema. Se supone que la institución está atenta a este trance que se transforma en un aviso oportuno porque la advertencia es graciosa y gratuita para aquel que se interese en estar preocupado y ocupado.

Los hoy involucrados en el descenso, no fueron alertados con anticipación, y de pronto se vieron oprimidos y se sintieron angustiados.

Al campeón no lo debemos ver en este tipo de problemas.