Reseña

Butacas azules vacías

No es usual jugar con estadio vacío. Hay la impresión que los jugadores participantes sienten algo de ese mismo vacío y se contagian aunque no está comprobada esta realidad. Un hecho es incuestionable: la alineación inicial de Santos no debe estar vacía; no se le permitirán faltantes. Lo que vaya sucediendo en el transcurso del juego contra Cruz Azul, será fruto de las capacidades de unos y los aciertos del otro. Lo que está prohibido es arrancar con huecos en el espíritu del equipo.
El tomador de decisiones ya tiene suficiente tiempo en la institución y no le es permitido equivocarse por decreto. Es el momento de reconocer los errores cometidos a lo largo de un año porque el “no estorbar y el hacer que cada jugador mejore en lo individual”, virtudes esenciales del cargo, exigen la paulatina adecuación del hombre al puesto y del puesto a la persona. No ver las infinitas y exageradas limitaciones de algunos, empezando por las de quien decide, es señal de plena decadencia.
Jugar de visita en el Distrito Federal, no es fácil. Los cementeros representan una incógnita pues sus dimensiones quedan en el olvido cada semestre. Traer un jugador desconocido o un entrenador con dudosa capacidad, es idéntico a saber que mañana se jugará sin público. Certeras son las incógnitas del Cruz Azul como lo son los defectos de quienes no definen sus preferencias al momento de aportar beneficios a su equipo. Los extranjeros de cualquier institución están obligadísimos a significarse muy por encima de la nacional, si no; para qué existen.
Actuar frente a butacas azules vacías podrá afectar en la personalidad pero no es ventaja para la visita. La encomienda no es simple porque también los capitalinos son cuestionados ya que sus andares no complacen ni a su prensa cercana ni a su seguidores, a la postre, culpables del castigo que provoca estadio vacío. El comportamiento del juego es impredecible por ello será necesario ayudarle al partido a ser atractivo aunque no haya gente.