Reseña

Boleto para el quinto partido

Después de felicitar a Osorio y todos los seleccionados, incluyendo al separado Rafael Márquez, por haber calificado tres partidos antes de concluir el hexagonal, es necesario insistir de que este gran y sorprendente logro tiene nueva validez si y solo si, llegan al quinto partido. De no ser así todo seguiría siendo igual. Aquí no habría rotaciones, excepto la salida del colombiano y su gente.

La pluma azul y la roja, las alineaciones para hacer jugar a nada al Tricolor, el entusiasmo, el anhelo de ser cabeza de grupo en el sorteo de diciembre, la prioridad de estropear la esencia del futbol, no hacer crecer a los jugadores, como por ejemplo a Guardado, todo eso y más, ya no vale la pena señalarlo. Hay Quinto Partido o adiós.

Si pretenden acudir a Los Pinos o a Palacio Nacional para prometer eso, como viles políticos sin credibilidad, lo pueden hacer; están en su derecho.

Pero ya, por favor, respeto a la inteligencia de los mexicanos y silencio absoluto. Basta de pretender demostrar que el futbol en el mundial de Rusia se va a jugar con pelota de frontón. Ruéguenle a los “dioses deshonestos de la FIFA” que ponga a México en el mismo grupo del equipo europeo más débil; el anfitrión. Sólo así podrán pensar, primero en calificar.

Jugando a no jugar, actuando para nada, con seleccionados europeos que dan lástima en el campo, que parece se proponen jugar fatal, que se esmeran en no dar un buen pase vertical de 12 metros de distancia, así, todo es falso, por más que ya se haya calificado. Sin excusas, a Rusia deben ir con la única misión de llegar al quinto partido.

Lo demás es oropel, más de lo mismo, más retóricas de un quinto evangelista, con pasaporte colombiano.