Reseña

Bienvenida la calificación

Se tiene la obligación de aprender y obtener beneficio de cualquier evento, por más incómodo o doloroso que fuera. La derrota ante Atlas y luego Necaxa en la Copa seguramente le sirvieron a Santos de gran lección. Las positivas consecuencias se palparon de inmediato: llegó la formal calificación. ¿Qué significa calificar? Es un logro mínimo de exigencia para las instituciones que pretendan destacar.

Aquí la “palabrita grandeza” no cabe. Lo demás, sale sobrando.

Calificar en nuestra modalidad de torneos cortos y liguillas, es un concepto filosófico que merece respeto y seria atención.

No cualquiera califica, y tampoco no cualquiera califica de un torneo a otro. Partamos de una idea: en este torneo van a liguilla: Toluca, Santos, América, Tigres, Monterrey y Morelia. Los dos lugares que faltan son para diez equipos. He aquí el contentamiento de nuestro sistema. Diez van por dos boletos. Todo se pondrá entusiasta, generoso e interesante para entretener al país.

Atlas, Cruz Azul y León se dieron el gusto de estar en postemporada el torneo anterior; ahora no lo van a hacer. Respecto a los seis seguros que van a calificar, sólo Santos no lo hizo el semestre pasado. He aquí el aspecto filosófico del tema. Que alguien se atreva a explicar estas maravillosas distinciones que cada torneo ofrece. Calificar es una meta distinguida que todos persiguen.

No se trata de calificar primero o tres jornadas antes de terminar la competencia. El mérito es haber podido sacudirse un lapso incómodo, casi salir de las cenizas (lugar 14) destacar, jugar bien, entusiasmar, tener la posibilidad abierta de terminar en el lugar uno, admirar al que abra su mente sin favoritismos ni regionalismos. Hoy, existen quienes hablan o escriben más de las posibilidades de Chivas y Cruz Azul, que de la calificación de Santos. Son enfoques de enfermos. Bienvenida la calificación de los laguneros.