Reseña

Bendito Romanticismo

Ir perdiendo dos a cero y levantarse en el mismo primer tiempo es sinónimo de que algo anda bien. Partido bravo, elegante, con errores y empujones pero también con buen futbol por ambos lados, insistiendo a cada momento, un acertado cambio de Pedro, ordenando a todos a ir más al frente y hasta con elegancia. Por lo sucedido desde el primer tiempo, se les felicita porque la reacción no es usual en ningún campo del mundo.Los primeros 25 minutos fueron amarillos y los siguientes 20 fueron verdes. Como si se hubieran puesto de acuerdo para repartirse el tiempo, el dominio, la fabricación de los goles y la motivación para seguir dándole. La forma como terminó el primer tiempo, con amplio dominio lagunero, después de haber sido superado con claridad, indicaba que el segundo tiempo sería excepcional.Y lo fue. El tercer gol es anormal, pero golazo. Atípico pero cuenta como “zarpazo al tigre”. Alanís la quiso meter desde 60 metros, impulsó más su pierna y engañó a todos. Golazo por el romanticismo, felicidad por lo diferente, y alegría para el autor por su osadía y tino. Santos había hecho tanto, que lo seguía haciendo. El cuarto se olía y llegó. Tres pases directos para gol, de Quintero, no es cualquier cosa.Todavía llega en buen momento este gran triunfo. Es el bálsamo que se necesitaba para poder ganar los tres juegos que quedan. Mientras, como esto es Copa, a beber con entusiasmo y vigor, con generosidad y gallardía, con humildad y convicción porque anoche no sólo apagaron el “Volcán” sino que lo incendiaron más. Felicidades a todos, empezando por Pedro que le metió mano rápido y bien al juego, perdiendo 2 a 0, y provocó una avalancha inesperada porque funcionó, y muy bien, el bendito romanticismo.