Reseña

Bendita sea la obscenidad

En los primeros 4 meses del 2015, Santos sufrió por todos lados. Los resultados y las conductas, no podían sostener los planes de los nuevos liderazgos. Imposible aplaudir antes. Hoy, es obligado felicitar porque está en semifinales, derrocando a un odiado y odioso Tigres; haya sido como haya sido. El estado de ánimo de todos es distinto, incluyendo el de la afición.

Pecar, en ocasiones es virtuoso. Bendita sea la obscenidad de las liguillas mexicanas.Podemos conmovernos o asustarnos porque no era imaginable, hace un mes, pensar que Santos estuviera en semifinales. Esto es de asombro y de felicitación, a todos.

Con esta simple reflexión sólo se pretende poner en juicio de valor la normalidad y el sentido común. La reacción insospechada sucedió, y vuelva la felicitación. El Presidente del Club puso un gran primer ejemplo al abrir su conciencia para escuchar opiniones en un día (en apariencia) no apto para revisar tragedias.

Con razón, muchos aficionados se preguntaban hace una semana, el propósito de llegar a la postemporada. Ya tienen la respuesta. La liguilla siempre es atractiva a sabiendas que sólo uno es campeón, pero no siempre suele serlo quien se haya portado mejor.

Todo el país está enterado de la perversidad de cualquier liguilla. La obscenidad es un distintivo de nuestras liguillas. Tras el pecado, viene la penitencia, pero también la reingeniería, se llegue hasta donde se llegue.Líder es aquel que hace mejor al otro. Aquí está la tarea virtuosa porque la obscenidad ya la fabricaron. El Presidente abrió el espacio para dialogar y enmendar.

Se le felicita y agradece, quedando de manifiesto que el interés por el Club Santos es de todos los que  tengamos buena voluntad. Estar en semifinales es otro motivo de unión sin descartar la maravillosa oportunidad para hacer mejor las cosas junto a la pausa reflexiva. El momento idílico (semifinales) obliga a festejar y también a mejorar junto con la obscenidad.