Reseña

Bendita derrota

Si Zubeldía sabe ver futbol y si su conciencia le funciona pensando en la efectividad del equipo, no sólo en sus estados de ánimo, la derrota en Veracruz es bendita, bienvenida. El aprendizaje debe ser rápido porque es la exigencia natural de los torneos cortos. Apenas en 2 fechas, debe modificar algún esquema antes formulado.

Rodríguez necesita a Martín Bravo a su lado. Si esto no se corrige, el aprendizaje no se ha dado. Rabello juega al futbol chiquito que perjudica tanto o más que el grave error de De Buen.Conclusiones y correcciones rápidas gracias a la derrota, porque el tiempo se puede escapar. Armenteros debe estar 20 metros más adelante, ayudando al frente.

Sandoval mostró muchas mejores cosas que varios extranjeros, por lo tanto, sería tonto despreciarlo. A Rodríguez (aparte de ayudarle) es necesario insistirle en jugar colectivo porque pareciera que su misión es la de un gladiador.

Con estas propuestas, puede ser que se modifique el esquema táctico que el entrenador haya pensado, pero urge cambiar de idea.El violín del alma sabe interpretar una suave melodía capaz de aconsejar bien, sin rencores, apta para destrabar sentimientos atorados.

A Zubeldía, apenas en dos fechas, se le percibe que trae nudos en el alma, fantasmas que le brotan, que hace crecer causando más daño que beneficios. Captar eso y enmendarlo pronto, es la victoria de la derrota, es la bondad de haber perdido, es lo bendito de sólo llevar un punto y sin anotar gol.

Es conveniente acudir al alma para pensar mejor y pronunciar palabras de enmienda, no sólo de reproche y desprecio.Los acordes casi silenciosos de la inteligencia tienen la virtud de ayudar a mejorar.

Hace casi un año nos dijeron que no habían sabido manejar la inteligencia emocional, que el éxito los perjudicó pues no los condujo al bien. Hoy corresponde, con otro entrenador, hacer lo mismo pero de regreso; no al revés.

No se deben volver a permitir los auto engaños. Es necesario hacer que la conciencia funcione sin culpar al más frágil. En ocasiones, siendo inteligentes y mesurados, las derrotas dejan más utilidades que los triunfos.