Reseña

Belleza, riqueza, pobreza y fealdad

Hay varias cosas en la vida que no se pueden esconder. En algunas ocasiones podrá ser cuestión de apreciación, pero de suyo, es imposible ocultar ciertas situaciones obvias. Los ejemplos son diversos. No se puede esconder la belleza y tampoco la fealdad. La pobreza pulula y exhibe serios faltantes; lo precario grita. La riqueza en ocasiones insulta y no se resguarda. La inteligencia y la ignorancia son compañeros de vida que no se meten abajo de la cama.
Santos no puede esconder muchas cosas. Si usted se atreve a hacer una lista, sería interminable. Pero tómese el tiempo y la molestia de realizar tal ejercicio. Le puedo ayudar; es el actual lugar 16 con 3 puntos y dos goles anotados. Eso es pobreza, y pocos se pudieran enojar si se le añade: “pobreza extrema”. Su grandeza no se oculta con tantas calificaciones en los torneos cortos y 4 campeonatos. Su riqueza ha quedado en la historia y la sabiduría no aparece. La inteligencia no lo acompaña y no lo adornan capacidades para modificar.
La idea central como concepto clave es el hecho de no poder ocultar deficiencias que se intentan tapar con discursos baratos, los cuales, muestran claramente ignorancia ante la falta de inteligencia. La pobreza de los resultados del presente hace recordar la riqueza de antaño. Son las capacidades las que sacan adelante los momentos incómodos, siempre y cuando existan; no sólo se inventen en la mente. La congruencia es otro factor que no se retira sola.
En el torneo Clausura 10, Toluca llevaba 3 puntos a la fecha 4 (igual que Santos hoy) terminó haciendo 19 de sus últimos 21 en disputa, quedó en tercer lugar y fue campeón jugando la final contra Santos en aquella tragedia de los penaltis. Esto fue real e histórico. No lo invento. Santos bien pudiera hacer lo mismo; por lo menos tener la reacción. Este ejemplo es un caso que no se puede esconder.