Reseña

Balón de Oro para la FIFA

Pues no, el organizador de la premiación, el aparente dueño del evento, por ahora, no puede ganar el balón de oro. No, jamás. Entre ser “mesías o cristiano” el tercero en discordia, es eso, un estorbo para decidir o un adorno para engalanar más. ¿Qué le falta a Messi? Nada, y lo más sublime.

¿El mejor jugador del mundo? Para ser más objetivos y estar mejor ubicados, tendríamos que preguntarnos antes. ¿De cuál mundo; de qué época?La FIFA celebra lo que no es suyo; la entendemos.

Lo suyo ha sido la trampa de oro, con elegancia, olores de perfumes graciosos, vestimenta de etiqueta, colores vistosos, donde todo al exterior es bello. La suciedad radica en el interior, por eso la FIFA no puede ganar el balón de oro.

Es la primera ocasión, al ya saberlo oficialmente, donde su oro tiene sus orígenes en la corrupción. Siempre ha tenido tal causa, pero la escondían con lujo de mentiras.

De oro debe ser la conciencia, las conductas, los procedimientos, las designaciones de sedes mundialistas, las negociaciones, las decisiones, los discursos, las posturas, las investigaciones, los contratos con patrocinadores. Vamos, que sea de oro la vida pública, y dejamos la privada en lo íntimo.

Los entrenadores ganadores del oro, lo deben regresar a sus jugadores. Parece chifladura pero el éxtasis de este logro se consigue gracias al talento de sus dirigidos.Regresando a lo que le falta a Lio, es necesario dejarlo muy en claro para entender el oro de los sucesos.

Le falta ser campeón del mundo con su país. ¿Alguna duda, reproche o berrinche por esta aseveración? No lo ha sido, aunque estuvo muy cerca de ello.

Falta que a su patria le entregue algo, no poco, de lo muchísimo que le ha regalado a su club y al mundo entero. Esa deuda tiene todavía, y parece que difícilmente la pagará. Entre el oro individual y el oro colectivo, hay un “mesías no cristiano” de diferencia. Condecoración de oro para el FBI, no para la FIFA.