Reseña

Asumir las consecuencias de querer ser lugar 2

Sólo el que no decide, no se equivoca. Bajo este concepto, definido con claridad, Santos nos informó (sin publicarlo por escrito, pero mostrándolo con sus actos en Chiapas) que deseaba quedarse con el histórico y bienaventurado lugar dos. Se felicita a la organización por tan significativo logro pero tal parece que ignora que su anterior campeonato fue logrado como líder general, como gran señor del torneo. Dan para pensar, imaginar y afirmar que desprecian su propia conquista obtenida como lugar uno.Ser dos hoy, desde las 9 de la noche del pasado sábado, y ahí tenerse que quedar necesariamente, es sinónimo de mayor compromiso, aunque suene idiota el concepto. Recordemos que Santos ya fue lugar 2 en alguna ocasión y perdió la final de visita, contra el uno (Toluca) y por goleada descarada. ¿Volverá a suceder esta trágica realidad, pero ahora siendo América el uno? No es conveniente adelantar tanto el comentario, ni hacer una predicción, tampoco proyectar, y menos ejercer un pronóstico.Sólo se anticipa y advierte que la decisión de querer quedarse con la posición 2, asumida con seriedad, plantea mayores exigencias, que deben ser cubiertas con soltura y hasta con dignidad. Nunca ha sido fácil ser campeón en el futbol mexicano. Nadie puede contar su historia campeonil, afirmando que el camino estuvo lleno de rosas y alfombra roja. Lo que Santos predijo tiene un compromiso mayor. Si prefirió ser dos, las consecuencias tendrán que afrontarse.El nuevo “sistemita” de que el gol de visitante es quien determina al ganador, en caso de empate, excepto en la final, no permite ver con claridad hasta dónde el mejor ubicado en la tabla, es quien deba seguir vivo en la fase que sea. Hasta hoy, en dos liguillas ya jugadas con este formato, no se ha requerido acudir a los goles anotados fuera de casa. Se supone que Santos, lugar 2, deba llegar a la final. En el último año, los equipos lugar 2 (Tijuana y América) no sólo fueron finalistas, fueron campeones. Aquí está el reto, la consigna, el pecado, la penitencia y el premio.