Reseña

Aprendizaje después de 37 torneos cortos

De julio de 1996 a diciembre del 2014, es suficiente tiempo para analizar, aprender, gozar, experimentar, rectificar y volver a intentar. Los 18 años y medio que se han jugado torneos cortos, han sido ricos para muchos, dolorosos para otros, y peligrosos, caso Guadalajara que hoy sufre su desgaste intelectual, no económico. Atlante fue campeón y descendió. Neza finalista. Necaxa alzó la copa y acaba de ganar medio derecho para regresar. Veracruz desapareció y regresó. León huyó para volver con grandeza. San Luis hizo de todo.Sinaloa alegraba el Pacífico. Celaya tuvo miedo. La Piedad olía fétido. Tecos siempre doble incógnita. De Irapuato nadie se acuerda. Cruz Azul, cual su costumbre, asombra pero a la postre es más fracaso. Atlas aspira, suspira, llega, pelea y los suyos no se desesperan. Pumas bicampeón con heridas continuas. Toluca puso el ejemplo pero como a todos, también le ha ido mal. Pachuca se esmera por regresar a su excelsitud. Monterrey tardó en reaccionar para consolidar su nombre.Tigres, en diciembre de 1996, estaba en la división menor; hoy presume finales perdidas y una ganada. Tijuana, novato alzado. Querétaro colonial, corregidor de veredas. Puebla decepciona pero su andar ha sido constante a la baja. Morelia ejemplar mientras tuvo ímpetu. Los Indios participaron. Chiapas sobrio asombrando ocasionalmente. América con éxitos y tumbos, rico y ganador, potentado y perdedor.¿Y Santos? Rico, pobre, humilde, olvidado, recuperado, millonario, en reconstrucción y reingeniería. Como casi todos, ha estado en lugares lúgubres y también ha acariciado el cielo, siendo el mejor y campeón. Le ha sucedido lo que a todos los demás, signo sensible de que nuestro futbol es de competencia alta, cíclica. Ha sido ejemplo para el país, en el futbol contagioso que ha brindado. Hoy, con la urgencia de ser más eficiente porque antes, el negocio primordial era vender cerveza. Ha cambiado el paradigma y la visión.