Reseña

Antonio, Tomás, Carlos, José, Ricardo, Enrique, Pedro y Luis

Al título de este escrito, podemos y debemos añadir una inmensa lista de más nombres para complementar la idea que se pretende. Si usted tiene a bien acompañarme en la lectura, le puedo ofrecer hasta ochenta (mínimo) nombres propios más, sustantivos, que le podrán facilitar la interpretación y “captura” de lo que se pretende externar. Facilito el tema. Los siguientes nombres son: Oribe, Juan Carlos, Humberto, Edgar, Juan Pablo, Darwin, Andrés.Lo poco o mucho que se desea exhibir aquí, es que al lado de los entrenadores, y muy por encima de ellos, están los jugadores, en términos de resultados, logros y éxitos. Llegar a instancias después de la fecha 17 es gracias a los jugadores. El director técnico podrá dar órdenes, apetecer más elogios, creer que él es el de los méritos, mandar desde la orilla del campo, pero el ejecutor está adentro del terreno. He aquí la enorme diferencia.Es penoso, pero palpable, que suelen atribuirle muchos más méritos a los entrenadores que a los jugadores. Como si con “varita mágica” hiciera que los “robots” de adentro, se muevan a su antojo y voluntad. El futbol es inspiración, creatividad, ingenio, habilidad, destreza, capacidad, esfuerzo. Y todo ello está muy por encima de los pensamientos y directrices del entrenador. A los nombres del título, le podemos añadir el de Miguel; el que acaba de afirmar; “Así soy”. Faltó que añadiera: “¿Y qué?”El entrenador no juega ni ordena cómo jugar porque la pelota y el marcador, van señalando el rumbo de la estrategia. Si el balón está adentro del área rival cargado al lado izquierdo; pregunto: ¿En dónde debe encontrarse el lateral derecho del equipo ofensivo? Eso es sentido común, no estrategia. Es tiempo de que los entrenadores dejen de hablar tanto porque en sus palabras encuentran su esclavitud. A todos los entrenadores campeones, del algún equipo los han despedido.