Reseña

Anillo, boda, leve fiesta y divorcio

La FIFA es el modelo de organización hipócrita y corrupta. Lástima que tenga tantos agremiados, maneje a muchísimos deportistas y a millones de seres humanos que nos agrada el futbol. “Don José” tuvo todo a su alcance para renunciar el pasado viernes en una ceremonia oficial pero poco seria, donde hasta al “payasito” le hizo después de que su oponente dimitiera.

Se esperó al día de ayer o le recomendaron que se retirara porque las investigaciones terminarían en él y sus actos sucios, deshonestos, mentirosos y plagados de dinero mal habido.El pasado viernes entregaron el anillo de compromiso, se entusiasmaron porque las dádivas de otros seguían siendo suculentas.

Prometieron casamiento y la boda se efectuó, más con prisas que con alegrías profundas. Los abrazos de felicitación no eran sinceros. Los deseos de estar bien brotaban por rutina, no con transparencia. La fiesta fue breve, los amigos cercanos sabían que muchas cosas falsas rondaban la mesa.

Los no invitados conocían la verdadera realidad. El divorcio previsto, aconteció.Un paso al costado o para atrás; más bien para el frente porque la salida de Blatter puede hacer mejorar a la organización; no necesariamente al futbol.

El FBI se ha encargado de retar aunque la primera autoridad rusa (donde se va a celebrar el siguiente mundial) haya señalado a los norteamericanos como culpables de anunciar la desviación de dinero. Alguien sigue pensando que el malo es el que descubre y denuncia, no el actor que fragua el delito.La boda de “Don José” trajo un nuevo matrimonio que duró cuatro días. Tanto afán por esconder la verdad concluyó por culparse a sí mismo. Creían que en Suiza todos eran limpios por vestir con cierta elegancia.

La corrupción emana en cualquier latitud, no sólo en Guerrero. La persecución debe llamar a cuentas a “Don José” para que le pida perdón al mundo del futbol y regrese lo robado, desde la cárcel. Los sinvergüenzas abundan y ahogan a otros humanos. Los desgraciados deben ofrecerse en holocausto para recorrer el velo de la mentira de su boda, pues todo terminó rápido, en divorcio.