Reseña

Amarillos, rojos y azules

Semifinales atractivas que obliga a los cuatro en cuestión, a levantar el nivel de juego. Los “regios” sueñan en ser finalistas. Algo idílico que está en lo presumible, celestial para ellos, imaginado alguna ocasión pero Santos se encargó de diluir tal aventura. Apenas son las semifinales, y es necesario dedicar el espacio a lo real, no a lo posible. Toluca tiene su infierno y América su  nido. Los capitalinos anhelan lo suyo, cerquita, entre ellos, no desean invitar a nadie.Son opciones que se dibujan como factibles. Toda liguilla es seguida por más mal que sean algunos juegos. Con mayor razón las semifinales donde la cercanía por el galardón hace todo más atractivo. Los engaños de una mercadotecnia barata no alcanzan para hacer campeón a ninguno. La vida es cambiante, caprichosa y llena de sorpresas. Igual el futbol. Pocos esperábamos la presencia del Monterrey en esta fase. Lo está y ahora con la etiqueta de sorprendente y apto para temerle.Mientras avanza la liguilla, las aficiones eliminadas se retiran sentimentalmente pero surge otra expectativa del país entero. ¿Quién es capaz de seguir adelante y más vivo que en la primera ronda? Se puede suponer que Monterrey ya hizo de más, que sus méritos ya llegaron a su tope, y que el techo se le vino encima. Podemos imaginar que América se libró de una, pero no de una segunda. Los demonios y felinos, ambos, le tuvieron miedo a su oponente en clara manifestación de falta de recursos.Las semifinales son atractivas, esté quien esté. Hoy, las ciudades o regiones geográficas representadas están muy bien ubicadas, polarizadas, el centro contra el norte de la zona tradicional de la industria. Es bello contar con esa variedad de colores porque tienen su propia tonalidad y significado. Mientras el amarillo puede ser obligación, el rojo es fervor y el azul es ternura. Las aficiones no representadas en semifinales tendrán que acudir a su cultura de futbol para estar atentos a esta meritoria etapa.