Reseña

“Agregaron valor en estado de gracia”

Ya era hora de ganar, todos sabíamos esto. No eran necesarios los sermones acostumbrados.

El quinto evangelista se atrevió, otra vez, a ponerle su pecho herido a otras balas cuando en su momento vendió la idea de que el valor agregado era la única intención de hacer sinergia en la región donde lo negro impera porque el madero de la nueva cruz concede rigor y atrae fuerza penitencial.

Las “diosidencias” se pusieron de acuerdo para entrar al “estado de gracia”. He aquí el bálsamo divino que proclama la nueva situación que es buena. El conquistador ha desembarcado en aguas turbulentas pero se siente capaz de todo. Las neuronas junto a la conciencia suelen ser buenas consejeras para la emoción. Hacerle caso a los renglones torcidos de la vida es propio de quien se encuentra en “estado de gracia”.

Otro calvario más, al cabo el espíritu guerrero existe para eso y es capaz de sobrevivir a los vendavales. La “mala vibra” ha vuelto a hacer acto de presencia pero ahora con signos sensibles de inconformidad cuyo lenguaje todos hablamos y entendemos. El cobro a la fidelidad existe en todos los ámbitos de nuestro país. Poco aprieta el que pretende abarcar mucho. El de arriba prolonga su sombra en toda la institución.

De las playas no bellas llega la marea sucia y contaminada; salpica incomodidad. Sin embargo, los otros actores por fin pudieron sonreír. La desdicha invitó a la dicha; la alegría derrotó a la tristeza, la respiración supo alimentar de mejor oxígeno a todas las células para esperar que esto cambie. La modificación de lo expuesto no se desvía con una comparecencia en redes sociales.