Reseña

Acudir a Monterrey siempre ha sido complicado

Ir a la casa del lugar 15, llámese como se llame, en teoría, no debe significar peligro alguno. Pero como en nuestro futbol todo es competitivo, es posible cualquier obra, y Monterrey se le indigesta mucho a Santos abajo del Cerro de la Silla, lo que suceda mañana está en la banda de flotación. Todo puede acontecer. Es la maravillosa ocasión para la gente de Pedro de poder dar testimonio que su momento no es casual y que sus actuaciones son producto de algo ya dominado.
Lo que Santos viene ofreciendo solicita consistencia. No es permitido que haya serios cambios en la alineación inicial, como por ejemplo, que Cejas inicie. Lo ya probado, y con resultados agradables, debe mantenerse, por sobre cualquier idea innovadora que alguien pretenda establecer. Monterrey suspira por algo más decente. Recientemente acarrea tres derrotas seguidas en casa, y luego encontró en Atlante algo para ilusionarse solo. No le alcanzará pero al menos hará un esfuerzo para morirse de algo.
Las excusas le sobran a los Rayados y podrá ver en Santos a un rival de nombre, el tercero de la actual tabla general, vecino regional y con dificultades para ganar en uno de los templos de la ciencia. No es mito ni mentira; no ganar en tal lugar hace tanto tiempo, pesa en el presente, aunque afirmen algunos que eso no juega. Ver triunfante a Santos mañana será novedad por las razones del pasado, no lo será por los motivos del presente. La incógnita está al alcance porque lo indefinido necesita reconfirmarse.
Monterrey salva su torneo si le gana a Santos; así de trágico está el torneo para ellos. No han podido gritar con gusto porque sus victorias se las han encontrado en la basura. Se estima que Santos no les regale nada porque los laguneros, como novedad que deleita, deben validar todo lo bueno que han venido haciendo de febrero para acá. El destino no tiene palabra de honor y tampoco letra de cambio a pagar. Sin embargo, ningún notario se atrevería a dar fe de un posible triunfo de Santos.