Reseña

La cara amable del triunfo

Ganar, siempre es agradable; aunque haya sido complicado porque el triunfo tuvo su alto grado de dificultad. Gracias a un “jugadón travieso” de Quintero se abrió el marcador por quien tenía que meterla para quitarse el estigma incómodo de encima. Darwin intenta varias veces en cada juego el mismo tono de magia. Ayer le salió excelso, con picardía y arte. Pero lo más sublime, es que no tiró a gol, se la regaló a Peralta para fusilar. El regalo traía simpático moño.
Acciones como ésas, se aplauden, levantan el espíritu, mejoran el aura, las chacras se alinean y el carma produce más efectividad. Celestial gol santista que aparte de darle espíritu y forma al juego, invitaba a más porque la visita, precavido pero no atado, puso en aprietos al portería tan es así que de la raya la sacó Abella en un remate frontal proveniente de tiro de esquina. Luego, los argentinos, sacaron piedras del vestidor y se dedicaron a apedrearle la propiedad a los de casa.
El empate era lo más justo por eso a la victoria, por lo pronto hay que verle la cara más amable; agradecerla. Iniciar ganando una fase de seis juegos es importantísimo; y lo consiguieron. La forma no fue la más pura porque la visita, con nómina frugal, sabe hacer daño y merecieron la igualada. Santos se propuso conservar intacta la obra de arte que Quintero esculpió y que Peralta pulió. Las exigencias se pueden plantear y las deficiencias exhibir, pero como existe la conciencia de las limitaciones de este Santos, con el triunfo basta aunque no sobre.
El trabajo no saca adelante las deficiencias. Las capacidades se poseen o no existen. El trabajo no hace desaparecer las impotencias. Cuando se percaten de esta enorme diferencia, habrá real mejora. En el torneo nacional y ayer nos han mostrado lo mismo. Apuros, sobresaltos, entrega, lucha, determinación, ganas de superar al rival, empeño, fuerza pero poca inteligencia. A esta “nueva novedad” nos tendremos que ir acostumbrando y haciendo a la idea. Lo que se logre será mucha ganancia como anoche fue la victoria.