Cartas oceánicas

Zidane volvió a dar a luz

Sentado en la cima del futbol mundial, Zinedine Zidane continúa evitando el vértigo que causan las grandes alturas: huye de la comodidad que aburguesa, arriesga la cabeza con la vocación de un entrenador de juveniles y se la juega. Dirigir al Real Madrid, como al United, Bayern, Juventus o Barça, es una responsabilidad universal. Porque los clubes emblemáticos generan tendencias en el área comercial o social, pero sobre todo, lideran las grandes revoluciones deportivas. Cualquier movimiento que se produzca en este nivel de instituciones, debe analizarse con detalle. Sus decisiones mueven los mercados, influyen en muchos equipos y causan admiración en función de sus estrategias de juego, oportunidades de negocio o la defensa de sus ideales. Por eso es importante que un técnico como Zidane, rodeado de estrellas millonarias, y observado por todo el mundo, confíe tanto en los jóvenes. En plena eliminatoria de Champions dio a luz otro muchacho: con solo dos partidos en Primera División, el pequeño Achraf Hakimi, defensor de 18 años, alineó en un partido grande. Las noches europeas del Bernabéu pueden ser muy oscuras, no son el ambiente ideal para alumbrar a un jovencito, pero Zidane, que piensa distinto, aprovechó el juego ante el amenazante Tottenham de Harry Kane, para que Achraf creciera en 90 minutos lo que suele tardar unos años. Junto a Theo Hernández (20), Dani Ceballos (21), Borja Mayoral (20) y Marcos Llorente (22), el marroquí Archraf forma parte de una generación bautizada por un técnico que lanza un mensaje valiente: si el mejor equipo del mundo es capaz de revitalizar su plantel con la fuerza de la juventud, equipos y entrenadores con menor influencia en el juego no deberían temerle tanto a parir nuevos futbolistas. 

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