Cartas oceánicas

Zidane: ser y estar

La vida de Zidane ha dado un vuelco extraordinario, en poco tiempo consiguió algo que parecía imposible: transformar el magnífico recuerdo del futbolista que fue, por el gran futuro del entrenador que es. Para las grandes leyendas del deporte no es fácil ser y estar. Sigue siendo aquel Zizou, y ahora está en el momento más alto de su nueva vida. El riesgo que asumió hace apenas 85 partidos comprometía uno de los cinco tesoros del reino del fútbol: Pelé, Maradona, Di Stéfano, Cruyff y Zidane. Un paso en falso dentro de la zona técnica habría nublado la memoria de algún sector de la afición. En el momento que Zidane apareciera de saco y corbata cometiendo un error, el juicio sobre el recuerdo del jugador iba a ser muy duro. Pero su presencia en la banca y su prestancia en decisiones fundamentales dirigiendo el equipo más expuesto del mundo, hicieron que su carrera como jugador no solo se mantenga intacta, sino que se hable mejor de ella. Hay cientos de video suyos, pero circula de vez en cuando uno que destaca todas sus características como entrenador. Durante los cuartos de final del Mundial de Alemania 2006, Zidane dirige su obra maestra. Acaba con la selección brasileña y convierte a la veterana selección francesa, en cuadro lleno de compromiso. Esa noche en Frankfurt no había otra cosa que ver en la cancha que no fuera la inteligencia de Zidane. Con un tremendo derroche físico e intelectual, resumió en 90 minutos toda su carrera y demostró que con el tiempo y su liderazgo, cualquier jugador que dirigiera terminaría creyéndole y haciéndole caso. A las puertas de una Liga y con posibilidades de ganar la Champions en forma consecutiva, su trayectoria como entrenador corre el riesgo de volverse tan célebre como la del jugador.

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