Cartas oceánicas

El viaje de Pedro

Desde hace algunos meses mantengo contacto vía WhatsApp con los padres de Pedro Arce Latapí. No tengo el gusto de conocerlos, pero su padre, Pedro, comparte de primera mano las noticias que han empezado a cambiar la carrera de su hijo, el futbolista. Un muchacho cuya historia parecía la de un trovador, hoy es el modelo a seguir para muchos jóvenes que buscan un campo en el mundo del futbol lejos de nuestro país. La trayectoria de Pedro es muy derecha: salió de casa, abordó un avión, buscó asilo en canteras europeas, durmió en cualquier sitio, comió cualquier cosa, sufrió en cualquier lado, le salieron agujeros en los bolsillos del pantalón, soportó el ventarrón, la marea lo llevó a Grecia, encontró un equipo, entrenó, luchó, aguantó, un día entró de cambio, otro fue titular y desde entonces, es indiscutible en el Veria de la Primera División. Sobre las anécdotas, vivencias y experiencias del viaje de Pedro a Europa, podríamos escribir varios capítulos. Por ahora, pensemos que su breve, pero intensa carrera, puede funcionar como un manual de supervivencia para juveniles mexicanos. La Súper Liga Griega no es la mejor del mundo, pero es suya, allí se hizo de un nombre, un sitio, un club, una afición y un dorsal. Pedro, como muy pocos jugadores, eligió ser dueño de su futbol: ahí está la lección. Ya habrá oportunidad para medir su nivel, su alcance y su competencia en el juego. El tiempo pondrá en valor su futbol y descubrirá si puede dar el salto a otro equipo y otra Liga. Como escribió su padre en el último mensaje de WhatsApp: “Me sorprendió mucho la declaración de Osorio en la conferencia de selecciones, sigue a Pedro, no lo descarta, pero no ha hablado con él, ya por lo menos está en el radar…”. 

 

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