Cartas oceánicas

Eureka

Francia y España jugaron en Saint-Denis un amistoso teledirigido: dos selecciones favoritas, transmisión internacional, redes sociales conectadas, cientos de periodistas acreditados dentro de territorio UEFA y en plenas eliminatorias mundialistas; el resultado del partido es incontestable, el sistema de Video Arbitraje (VAR), funcionará en Rusia 2018. Antes, durante la Confederaciones, tendrá cierto margen de mejora, en el tiempo de decisión, su comunicación y en la normalidad que provoque en el cuerpo arbitral. Su verdadero progreso está en el ritmo que le dará la costumbre: parar el juego, mirar el televisor, sesionar, decidir, y confirmar o modificar en un tiempo máximo de un minuto; si es menos mucho mejor, como sucedió ayer en el Stade de France. Felix Zwayer árbitro alemán, pitó gol en una jugada de Griezmann, quien remató de cabeza un centro por izquierda al minuto 48. Francia celebró, los futbolistas se dirigían al centro del campo, el árbitro escuchó la señal por el auricular y corrigió: gol anulado por el VAR casi un minuto después. El público protestó, pero no hubo reclamos ni discusión sobre el campo, los jugadores estaban advertidos, el partido estaría dedicado a la tecnología. Ambas Federaciones nacionales solicitaron la prueba a la FIFA y sus equipos mostraron disciplina y discreción. El VAR volvió al 77’, esta vez más rápido y preciso: Deulofeu marcó en posición delicada, el asistente levantó el banderín por aparente posición adelantada, pero el central aguantó el tipo y decidió asistido por la tecnología: gol de España segundos después. Las dos jugadas, técnicamente, humanizaron el fuera de lugar: justicia lenta no es justicia, eureka, el VAR funciona. Otra cosa se dirá cuando eche del Mundial a una selección. 

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