Cartas oceánicas

El triunfo del materialismo sobre el idealismo

La victoria 0-4 de Real Madrid en Múnich, es ya uno de los grandes datos en la historia del futbol. Por el rival, el lugar, la circunstancia, -semifinal de Champions- y la causa, tan grave, que incluso deja muy tocado el proyecto Guardiola en Alemania. Por encima, por abajo y por arriba, Real Madrid pasó sobre el Bayern que duró 20 minutos en la eliminatoria. Aquellos donde paseó la pelota por el Bernabéu antes del gol de Benzema. A partir de ahí mandó Ancelotti, un tipo tranquilo, sobre todo prudente, al que no inmutan ni las grandes victorias ni las grandes derrotas. Basta recordar su reacción cuando pierde 3-4 frente al Barça y compararla a la de ayer. Es la misma. Italianismo en las formas, Ancelotti lleva la tensión por dentro, no la contagia. Planteó cada uno de los juegos con mucha serenidad. Acusado de defensivo por quienes prefieren un futbol más ensayado, hizo válidas las poderosas virtudes de sus jugadores: velocidad, fuerza, pegada y rigor al frente. Es verdad que la pelota siguió siendo del Bayern, pero las mejores combinaciones fueron siempre de Real Madrid. Sería muy injusto decir que el Madrid solo juega al contraataque, su fútbol es tan bueno atrás como adelante. En toda su carrera de entrenador Guardiola nunca había perdido por 4 goles. Los dos primeros ayer, a balón parado y rematados por un central (Sergio Ramos 0-1 y 0-2), son los más dolorosos. Porque representan el triunfo del materialismo, centro y cabezazo, frente el idealismo de un futbol bien elaborado. Real Madrid un equipo regio con enorme jurisdicción sobre la historia, llega a la Final con futbolistas de corte soberano tras haber gobernado Múnich, una ciudad desde la que puede mirarse Lisboa y dominarse Europa entera.  

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