Cartas oceánicas

Más allá del Super Bowl

Nada parece detener el aplastante camino de la NFL rumbo a un nuevo éxito, podría creerse que la delicada crisis sobre la salud de este deporte que durante los últimos años conmocionó al futbol americano profesional orillándolo a una depresión, sería el principio de su decadencia, pero no ha sido así. Como una enorme corporación siempre orientada al negocio, la NFL ha ido paliando el problema más grave desde su fundación sin evitarlo por completo. Frente al inminente crecimiento del futbol soccer en Estados Unidos, deporte cuyo éxito ha tenido como base a las niñas, mujeres y profesionistas norteamericanas, hoy madres de familia convencidas de que el futbol americano no es el deporte ideal para sus hijos; la pregunta inmediata es: si el reconocimiento de esa crisis debilitó el poder de convocatoria de la NFL en un influyente sector de la sociedad, o salió fortalecida al aceptar la gravedad del asunto. A simple vista da la impresión que la Liga más poderosa del mundo dio un giro humano, que le obligó a redefinir su mercado. Ninguna variable en cualquier deporte profesional es tan reveladora como sus índices de audiencia: por primera vez en muchos años, el consumo de la NFL en la televisión estadunidense arrojó una tendencia negativa. Sin que exista un análisis exacto el caso, es evidente que su credibilidad está en juego frente a nuevas generaciones de consumidores estadunidenses. Las medidas: transmitir globalmente a través de Twitter, apoyar la promoción en México con el Azteca convertido en sede alterna y reforzar su relación en Gran Bretaña como invasión a Europa, tierra de futbol, el principal reto. La NFL saldrá adelante porque entendió que debe reformarse, eso, por encima del fenómeno Super Bowl, la hace tan poderosa. 

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