Cartas oceánicas

El sexenio de Tokio

Tres formas distintas para interpretar el deporte encabezaron el medallero en Río: Estados Unidos se mantuvo impasible, Gran Bretaña con su empuje ascendió un puesto y China, por primera vez en 16 años, cayó al tercero. En cada uno de estos países el deporte olímpico juega un papel fundamental en el ánimo de su pueblo. Para los estadunidenses es una razón de poderío, para los británicos una cuestión de honor frente al mundo y para los chinos, un claro mensaje a occidente. Sin embargo, aunque en los tres casos el movimiento olímpico es utilizado con fines políticos, el mantenimiento de su estructura no coincide en la fórmula del éxito. El programa olímpico americano es sostenido por la televisión, los patrocinadores y la derrama económica que el Team USA produce en el COI; el británico es un modelo mixto, sostenido por el Estado y fondeado por la Lotería Nacional con el apoyo de la gente; mientras el chino, depende en su totalidad de los inmensos recursos que destina el gobierno para montar un equipo que funcione como un ejército al estilo de las antiguas potencias comunistas. En los próximos meses, México deberá encontrar un sistema deportivo de acuerdo a su proyecto de nación que le permita fijar las bases, por lo menos, de los siguientes 20 años. En Tokio 2020 México llevará año y medio del nuevo sexenio, esperemos que el gobierno actual y el que se forme durante las próximas elecciones, sean capaces de fundar y respetar un proyecto deportivo sostenible en el tiempo. En cualquier caso, México debe entender que los principios de desarrollo social, salud y educación, van estrechamente ligados al éxito deportivo. La pregunta que debe hacerse no es cuántas medallas ganamos, sino cuántos niños aspiran a ellas.  

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