Cartas oceánicas

El derecho de vencer a Alemania

Asistida por la picardía, la osadía, la inteligencia, la resistencia, la personalidad, la habilidad y la espiritualidad de sus jugadores, la selección mexicana tiene el derecho natural de derrotar a la alemana. Estos recursos vienen con el paquete genético, están en nuestra forma de ser. Después, como cualquier equipo que la busca, México también posee el derecho de la suerte: una noche de brujas, un error inconcebible, un arbitraje inútil o una jugada histórica, son sucesos eventuales que afortunadamente, forman parte del juego. De esta manera el deporte reparte oportunidades volviéndose una actividad más humana y equilibrada, en la que hasta Alemania puede perder con quien sea. Pero sobre el resto de derechos deportivos, Alemania tiene potestad por encima de los 31 países que jugarán el Mundial, incluyendo México. Su organización, estructura, institucionalidad, competitividad, trabajo, profesionalismo, respeto y ética deportiva, le ofrecen todas las garantías para ser campeón. Ninguna selección tiene más derechos que la alemana para ganarlo, además, ahora está dotada de una enorme pluralidad futbolística producto del talento original de sus jugadores: una combinación de culturas que enriqueció su ancestral y poderoso estilo de juego. La naturaleza y la suerte son las únicas fuerzas que nos dan el derecho de vencer a los alemanes. El futbol mexicano no se ha ganado ningún otro derecho que no sean esos. Entre otras cosas, porque los derechos causan obligaciones: la obligación de unirse, de negociar derechos colectivos, de formar deportistas, de competir, de pensar en los jóvenes, de sacrificar ciertos ingresos, de fomentar la deportividad; y muchas otras, sobre las que selecciones como Alemania, han puesto todo su interés.

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