Cartas oceánicas

El robo de la Intercontinental

Se llama “mundialito” porque Blatter encontró en el nombre una fórmula para arañar presupuesto a los clubes sobre los que no tenía potestad comercial. Y porque todo lo que FIFA bautiza con la palabra “mundial”, resulta obligatorio, encarece derechos de televisión y mantiene contentas a confederaciones poco competitivas. En esas lucrativas zonas como Concacaf, Blatter necesitaba generar ilusión más allá del Mundial. Así que robó la célebre Copa Intercontinental que hasta 1979 se jugaba a visita recíproca, convirtiéndola en un circo itinerante. En su afán por democratizar el futbol traficando con votos, FIFA repartió la categoría del campeón de Libertadores y el campeón europeo de clubes, con equipos de Norte y Centro América, el Caribe, Asia, Oceanía y África. En sus 43 años de historia incluyendo los 24 que se jugaron a partido único en Tokio (21) o Yokohama (3) hasta 2004, los clubes sudamericanos ganaron la mitad (22) de los títulos intercontinentales disputados: Argentina (9), Brasil (6), Uruguay (6) y Paraguay (1). Los europeos que se reparten los 21 restantes son Italia (7), España (4), Alemania (3), Holanda (3), Portugal (2), Inglaterra (1) y Yugoslavia (1). Todos los campeones del mundo salvo Francia están representados. El simpático “mundialito” al que México da más importancia que a Libertadores, no detuvo esa tendencia tan típica en FIFA: Europa lo ha ganado 7 veces y Sudamérica -solo con brasileños- 4. Números al margen, la historia en el futbol no se regala, cuesta mucho tiempo. Ganar el “mundialito” no hace más grandes a clubes históricos. Para el resto de equipos, en cambio, es una oportunidad para entrar en la historia de FIFA por sus engañosas puertas laterales.  

 

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