Cartas oceánicas

El triunfo de la izquierda

Es incapaz de abrir una lata de Coca Cola, cepillarse los dientes, escribir su nombre, agarrar una cuchara o hacer zapping con la mano izquierda: Rafael Nadal nació diestro, vive como los derechos, pero ha ganado 16 torneos de Grand Slam jugando como zurdo. La mejor izquierda en la historia del tenis es falsa, no es un portento de la naturaleza sino del trabajo. La anécdota sirve para explicar la clase de deportista que admiramos. Un hombre que siendo niño, fue capaz de modificar la dinámica de su vida. Con siete años, Nadal jugaba a dos manos. Sin fuerza para golpear la bola, utilizaba ambas para competir. Hasta que su tío, mentor y entrenador, decidió cambiarle el perfil, inventando al zurdo más poderoso del circuito. De todas las cualidades que Nadal tiene como deportista, esta es la más impactante, el paso del civil derecho al profesional izquierdo, representa como ninguna la vocación por el entrenamiento que se esconde detrás de los campeones. Los grandes atletas pasan el 90% de su tiempo entrenando, el otro 10% lo dedican a competir. Nadal es distinto, compite cuando entrena. En esa ocupación invisible para las cámaras y el público, se encuentra el milagro del deporte. Ser deportista no es una carrera sencilla, el éxito está en renunciar, lo increíble en su caso, es que haya entendido el significado del sacrificio siendo tan pequeño. Desde entonces no ha dejado de ganar. Su último título, ayer en el US Open, es una nueva evidencia del empeño. Hace un año parecía acabado, los ortopedistas diagnosticaron la extinción de su especie. La rodilla crujía, el tobillo rechinaba y la espalda se doblaba. Contra pronóstico, Nadal volvió en muletas hasta la cima del tenis mundial. El viejo número uno, es un zurdo hecho y derecho.

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