Cartas oceánicas

Por mi “racha” hablará el espíritu

Ningún deporte provoca tanta nostalgia como el futbol. La racha de Pumas es otro ejemplo, hay que luchar contra el tiempo para recordar una parecida. En esa búsqueda, tropezamos con los años, jugadores y campeonatos. Cada equipo encuentra su rival más duro en el pasado: siempre hubo mejores, decimos, los que creemos haber visto la mejor época del nuestro. Y dentro del futbol mexicano, pocos equipos provocan tanta nostalgia como Pumas, el único que no tiene una época donde regresar. La época de Pumas se extinguió, ya no existe. En parte, porque las canteras se erosionaron, pero sobre todo, porque el amateurismo desapareció. Pumas fue el último equipo amateur en Primera División, eso lo hizo único. Los mejores planteles en la historia de Universidad cumplían dos requisitos: sus jugadores eran los más jóvenes del campeonato y los que menos dinero ganaban. Luego estaban los veteranos y grandes extranjeros. Pero la base, 70% del equipo menor de 23 años, cobraba una beca para vivir en la Casa Club de Av. Revolución, gastos de alimentación y un abono de transporte. En el mejor caso un salario mínimo. Hablamos de futbolistas jugándose un título nacional, líderes del campeonato y la mayoría, seleccionados nacionales que llegaban a entrenar en combi, metro o de aventón. Pumas fue dueño de un espíritu inigualable en el futbol mexicano, heredado del deporte estudiantil por excelencia: el futbol americano. Aquel cuadro de Primera División vivía y crecía en el entorno de CU como el más humilde de los equipos representativos, hasta que los vicios del profesionalismo lo obligaron a comprar para seguir ganando títulos. Entonces se volvió un equipo de rachas, común, otra racha por la que no habla aquel nostálgico espíritu.

josefgq@gmail.com