Cartas oceánicas

PUMAS: identidad y rentabilidad

El ciclo de Pumas era vital: nacía, crecía y se reproducía; después, ganaba un campeonato y volvía a empezar. Eran periodos de cuatros años, aproximadamente, los que tardaba en montar un equipo ganador. Este ciclo se rompió cuando las fuerzas del mercado, cada vez más grandes y novedosas, lo orillaron a competir dentro de un sistema económico con la misma demanda pero con mayor oferta. El viejo mercado donde Pumas era el principal proveedor de futbolistas mexicanos al interior y al exterior, se fragmentó con las nuevas reglamentaciones en el límite de extranjeros, y la entrada de nuevos competidores que empezaron a producir y vender jugadores mexicanos con grandes resultados. La cantera de Universidad ya no era la única y tampoco la mejor. Entonces se convirtió en comprador, al grado de verse obligado a adquirir para sobrevivir, ese producto sobre el que tuvo la patente casi en exclusiva: jugadores talentosos, jóvenes y mexicanos. Es verdad que Pumas no evolucionó a la velocidad del mercado, pero también es cierto que en un mercado tan feroz como el actual, es imposible ganar títulos con un equipo lleno de chamacos como lo hacía en sus mejores épocas. El Club Universidad se quedó a medio camino entre el amateurismo, donde nace su identidad, y el profesionalismo, donde manda la rentabilidad. La pregunta que Pumas debe resolver ahora, es si su tradicional modelo de formación basado en aquel espíritu universitario, es compatible con un mercado cuyas fuerzas han vencido la nobleza y originalidad de una institución con principios tan humanos. La cantera de Universidad fundada con vocación educativa, abandonó la cultura que la convirtió en la mejor escuela de futbolistas. La solución no es sencilla, requiere sacrificio y paciencia.

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