Cartas oceánicas

Esta noche cobra Tigres

Empacado en su viejo estadio, al estilo de los grandes equipos del continente, Tigres recibe a River Plate. El mejor rival, en el mejor lugar y en el mejor momento: la Final de la Copa Libertadores de América que arranca en el Universitario, con todas sus letras, es un torneo capital. A lo largo de su historia, Tigres ha sido un equipo muy querido del futbol mexicano. Capaz de superar las regionales fronteras regiomontanas, supo hacer afición más allá de su ciudad. Los industriales que troquelaron a estos Tigres junto a los estudiantes que les abrigaron, lograron crear un ambiente propicio que con muchos años de inversión y pasión, apuntala los tres grandes pilares de cualquier institución deportiva: trabajo, paciencia y tradición. A Tigres se le ha llamado despilfarrador y acusado de jugar un futbol muy aburrido. A simple vista, ambos calificativos son certeros: los planteles más caros del circuito malgastaron durante muchas temporadas el apoyo de la afición más entregada de México. No había lógica en el negocio. Mientras más dinero y títulos perdían, mas afición tenían. Su éxito se explica desde la regia terquedad. Sin moverse un centímetro de la estrategia, Tigres siguió gastando, pero dejó la inversión en manos de un entrenador aun más terco que sus directivos y aficionados. Ricardo Ferretti lleva más tiempo sentado en la banca del mismo equipo, que la mayoría de entrenadores de los grandes clubes europeos, algunos de ellos, modelos de continuidad. Tuca, que tiene el lomo pelado, fue capaz de administrar el esfuerzo, el tiempo y la pasión hasta llegar aquí. El partido de esta noche expide facturas históricas, Tigres ha comprado futbolistas por todas las Ligas de Sudamérica, es momento de cobrarlas.

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