Cartas oceánicas

Olvidado en el casillero

La NFL forma parte del paisaje urbano de muchas ciudades mexicanas, basta con voltear en cualquier cruce del DF para descubrir la cantidad de jerseys, gorras o camisetas que pasean por sus calles. Es una liga imperialista, a través de sus franquicias fue conquistando mercado. Sin ninguna duda, la organización deportiva más poderosa del mundo; aunque fuera de México apenas logre identificación. Aun así, el Super Bowl, ese domingo creado por el consumo, consigue meterse en más de 80 cadenas internacionales de televisión transmitiendo en vivo buena parte de la cultura de Estados Unidos. Aviones de la Armada, fuegos artificiales, el himno norteamericano, homenajes a los veteranos de guerra, las barras y las estrellas al viento, los marines, un espectáculo “pop” al medio tiempo y un bloque comercial donde las principales marcas reúnen todos los elementos para entender al estadunidense de a pie: football, pizza, barbacoa, cerveza y televisión. God Bless America. Pero la gran tradición mexicana por el “football americano” no es esta, sino aquella que se ha ido olvidando en los casilleros de nuestras facultades e instituciones educativas. Antes de Vaqueros, Acereros o Patriotas, equipos muy mexicanos, hubo un enorme desarrollo de este deporte en nuestro país, al grado de convertirse en el primer deporte estudiantil, a la fecha, el único que ha logrado llenar estadios y convertirse en verdadera pasión nacional. En tiempos donde se debate la importancia, valor y originalidad que tienen los servicios y productos hechos en México, valdría la pena rescatar como afición y mercado, ese espíritu pionero que con los años, permitió que el “football americano” de la NFL se expandiera en México: “Huélum, huélum, gloria” y “Goya, Universidad”. 

josefgq@gmail.com