Cartas oceánicas

Fan

Pocos escenarios como el próximo partido de la NFL en el estadio Azteca, habrán representado con tanta efusividad el grado de integración comercial, social y cultural, que existe entre México y Estados Unidos. Durante décadas, el deporte estadunidense ha sido un extraordinario canal de comunicación capaz de llegar a los hogares de millones de mexicanos: futbol americano, basquetbol y beisbol han acompañado a generaciones enteras de aficionados a lo largo de su vida. Cada uno de estos grandes espectáculos colectivos, sus franquicias, sus franelas, sus figuras y las ciudades que representan, lograron echar raíces muy profundas en el gusto de la gente; forman parte de las tradiciones deportivas mexicanas. Puede decirse que uno de tantos y tan estrechos vínculos entre ambos países, radica en la enorme pasión y cariño que el público mexicano manifiesta cada semana por sus equipos favoritos. El papel que jugaron grandes maestros de la crónica deportiva mexicana resultó fundamental para alcanzar semejante arraigo. Sus voces en diferentes días, canales y horarios se convirtieron en cálidas compañeras de viaje hacia cualquier ciudad en aquel lado de la frontera un domingo por la mañana, un lunes por la noche o un miércoles a media tarde. Todos los días de la semana había un momento para compartir estas aficiones en cadena nacional. Mirar el futbol americano por el 5 y el 13; el beisbol por el 4 y el 9, y el basquetbol de la NBA por el 7, ayudó a construir la cultura televisiva mexicana que hasta los años noventa, distribuyó todos estos contenidos deportivos exclusivamente por televisión abierta. La emotiva relación que el deporte estadunidense ha establecido con el fan mexicano será muy difícil de romper. 

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