Cartas oceánicas

Una final de otra época

De la nada, Golden State y Cleveland se han inventado el último clásico del tradicional deporte estadunidense. Con el primer partido por Las Finales que arranca mañana, serán tres temporadas en forma consecutiva las que estos equipos peleen mano a mano el título. Inusual en cualquiera de sus tres grandes Ligas, un triple enfrentamiento consecutivo nunca había sucedido en la historia de la NBA. Con una victoria para cada franquicia en las dos finales previas, las quintetas más dominantes de la época terminaron con la magia de los playoffs: en 12 juegos seguidos Golden State barrió a Portland, Utah y San Antonio; y Cleveland, que solo perdió un juego ante Celtics, acabó en 13 con Indiana, Toronto y Boston. En estos momentos, no hay un duelo más parejo en todo el deporte profesional que el de Warriors vs Cavs. Encabezados por Curry, Kevin Durant, Green, Thompson, Irving, Love y el legendario LeBron James, acuden a la serie marcados por números y sensaciones de otras épocas: los Lakers de Abdul Jabbar y Johnson contra los Celtics de Bird, McHale y Parish en los ochenta; o los Bulls de Jordan y Pippen ante los Pistones de Thomas, Laimbeer y Joe Dumars en los noventa. James, entronizado, que juega la octava final de su carrera, séptima consecutiva, estrenará una marca que hasta hace unos días perteneció a Michael Jordan: con 5,995 puntos en 212 partidos, el alero de Cleveland es el máximo anotador en la historia de los playoffs. Puede pensarse que el arrasador dominio de Warriors y Cavs desajusta una Liga que tiene todo en su sitio como la NBA, prefiero pensar lo contrario: Cleveland y Golden State dan brillo a una prodigiosa década, que con el tiempo, será otro de los grandes tesoros del baloncesto profesional.    

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