Cartas oceánicas

El Mundial de los tres Presidentes

Por donde lo veamos, el anuncio de una candidatura conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá para el Mundial del 2026 es una excelente noticia, solo la elección de estas probables sedes podrá superar la expectativa que genera. Será en mayo del 2020 cuando la FIFA de Infantino, a la que ya no rigen criterios predecibles, abra el sobre y elija a los organizadores. Eso ofrece a la Federación Mexicana como socia de este acuerdo, un buen periodo de cabildeo. Aquí viene lo interesante: la participación corresponde al Presidente Peña Nieto, pero la proyección y desarrollo de la sede mexicana en ese lejano Mundial, corresponderá al gobierno que en diciembre de 2018 encabece el próximo Presidente de la República; y en caso de organizarse, será el Presidente de México electo en 2024, quien lo inaugure: típico punto para las mesas de transición. Hay que estar atentos al tratamiento que a partir de ahora, darán al tema los candidatos a la presidencia. Insisto en que sin importar su ideología o afinidad política, cualquier iniciativa que promueva, fortalezca y renueve la articulación del bloque económico del que formamos parte junto a Estados Unidos y Canadá, debe ser atendida y operada con máxima eficacia. Con esta posibilidad, el futbol se ha metido de lleno en las agendas diplomáticas. Falta saber con profundidad, qué opinión provoca esta noticia en la cancillería canadiense y sobre todo, en la estadunidense, más impredecible que la propia FIFA. El anuncio de la candidatura es un simple gesto todavía, pero una declaración aprobatoria del gobierno de los Estados Unidos en los próximos días, ayudaría a mirar con otra perspectiva la temible renegociación del TLC. El futbol sigue demostrando que es un importante eje económico, social y político.

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