Cartas oceánicas

"Match point"

Hace unos meses Marco van Basten provocó la indignación de las mesas redondas proponiendo una serie de modificaciones al reglamento que afectaban de manera directa el desarrollo del juego. Las iniciativas del holandés a petición de Infantino no prosperarán, pero se formularon para medir la resistencia al cambio que rodea al deporte más popular. El futbol posee una fuerza expansiva capaz de conquistar cualquier mercado sin haber hecho cambios fundamentales, en realidad, un evento al nivel de la Champions apenas los necesita, pero debajo de la competición más exitosa que existe, el sistema enfrenta nuevas tendencias de identificación que obligan a plantearse cómo será el fútbol del futuro. El ejercicio de Van Basten forma parte de la preocupación que hay en el deporte en general ante los amenazantes hábitos de consumo que incorporan las nuevas generaciones y las indescifrables características de las que están por nacer. Los contenedores por donde se distribuyen los seis grandes contenidos deportivos: futbol, basquetbol, futbol americano, automovilismo, tenis y beisbol; sufrieron una transformación vertiginosa durante la última década; fragmentaron audiencias, crearon nuevas tipologías de derechos, fomentaron la participación de aficionados, reestructuraron la relación con patrocinadores y aceleraron la búsqueda de novedades. Éstas y otras variables definirán los gustos de los aficionados, patrocinadores, medios y dirigentes, que tomarán las decisiones en dos décadas. El tenis, otro deporte como el futbol, atado a convencionalismos, ha decidido probar nuevas fórmulas de competencia en un intento por atraer audiencias juveniles: sets más cortos, nuevas puntuaciones, más agilidad... Habrá que estar atentos al experimento. 

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