Cartas oceánicas

Estamos matando a los jugadores

El titular pertenece a Guardiola, fue hace unas semanas cuando el técnico del Bayern coincidió con varios técnicos del futbol europeo en sus críticas al calendario de FIFA y UEFA. Ayer fue Diego Simeone, campeón de Liga y subcampeón de Europa, quien literalmente puso el grito en el cielo: “A mí las selecciones me importan un huevo, esto es el Aleti…”. Simeone detuvo el entrenamiento para exigir intensidad a jugadores, algunos con jet lag, otros todavía con el pase de abordar en la mano. Ambos técnicos fueron aguerridos seleccionados y capitanes en sus equipos. Cocineros antes que frailes, Guardiola y Simeone saben muy bien cuando un futbolista arrastra las piernas. Al reclamo aunque veladamente se suma Mourinho, regateando cada minuto en las convocatorias de sus jugadores con selecciones nacionales. No hay forma de estirar mas los calendarios, tampoco parece haber consenso para modificarlos, mucho menos reducirlos. Jugando cada tres días y descansando tres semanas por temporada, los futbolistas duran menos, juegan peor y se lesionan más. La eterna discusión entre cantidad y calidad. El límite parece estar en los 60 partidos al año entre clubes y selección. A ese ritmo está comprobado, quienes más pierden son las selecciones. Equipos a los que el jugador llega obligado por un compromiso moral, casi patriótico y de los que regresa golpeado, presionado por el club y con mala cara. Blatter y Platini no dan marcha atrás, al contrario. En un tono amenazante y con el reglamento en sus manos, castigarán al futbolista que se niegue a jugar con su país. El sentido común queda en manos de los entrenadores, sean públicos o privados, en ellos está la solución a un problema general.  

 

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