Cartas oceánicas

Las locuras del entrenador

Ningún técnico en pleno uso de sus facultades aceptaría en este momento el puesto de entrenador nacional mexicano. Eso incluye a Bielsa, bien llamado Loco por la intensidad con que defiende sus razones dentro y fuera del campo. En el futbol actual defender una idea antes que una prima está mal visto, huele a rebeldía, así que Bielsa no solo está loco, también está solo. La última vez que vi enloquecer a Bielsa fue por culpa de unos planos que un arquitecto de Bilbao interpretó sin consultarle al entrenador. El Athletic Club había diseñado junto a Bielsa la remodelación de las instalaciones de Lezama donde se crían y entrenan sus jugadores. El proyecto de modernización formaba parte de aquel compromiso de palabra que unía a Bielsa, -un entrenador muy honrado-, con el Athletic, -un equipo muy serio-. La institución dispuso los recursos previstos y el técnico supervisaba todos los días la obra prometida: una cocina bien equipada, zonas de alimentación, salones de descanso, habitaciones y un circuito de jogging para los futbolistas. El Athletic venía de un año fantástico eliminando al United y llegando a dos Finales: Europa League y Copa. Todo íba perfecto. Los directivos cumplían, el técnico era ídolo y el club miraba al futuro. Pero un mal día, en su segunda temporada, Bielsa llegó a la obra y encontró una pendiente en el circuito de jogging, donde debía haber una curva. Renunció. Al Club le pareció excesiva su reacción y a Bielsa, le pareció que el Club defendía el proyecto del arquitecto antes que el del entrenador. Unos lo llamaron exigente y la mayoría, como siempre, El Loco. Técnicos como Bielsa jamás triunfarán dirigiendo a la selección porque a lo que él llama seriedad, para ellos son locuras. 

 

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