Cartas oceánicas

No llores por mí, Barcelona

La medicina dio el alta a Messi, a partir de hoy vuelve a ser elegible para jugar con el Barcelona y la selección Argentina, los dos equipos que se dividirán de aquí a julio la mejor versión del futbolista. Liga, Copa, Champions, amistosos y Mundial, desde hoy el mejor jugador del mundo no tiene margen de lesión. Recaer sería una pésima noticia, significaría que el músculo de Messi ya no resiste todo, o que en el jaloneo por su recuperación entre los médicos del Barça y la selección Argentina alguien hizo las cosas mal. Nadie de su entorno quiere aceptarlo, pero la relación de Messi con el club ha cambiado. Los últimos dos meses dejaron claro que su prioridad es el Mundial. Recluirse en Rosario, lejos de compañeros, directivos, terapeutas y del Camp Nou fue un detalle que cayó muy mal al interior del equipo. El caso es que está curado y ahora el Barça deberá manejar las cosas con mucha paciencia dentro y fuera de la cancha. La alineación de Neymar por ejemplo, que sin Messi juega por el centro y con él dentro tiene que tirarse al extremo, será la primera decisión técnica para demostrar que el argentino es quien manda allí. Después tendrán que renegociar su contrato, algo que tiene inquieto al “argentinismo” círculo que le rodea y finalmente, el club incluida su afición, deberá entender sin llantos que los próximos seis meses Messi utilizará al Barça para llegar a punto a Brasil. Que cada quien juzgue lo que quiera. El argentino lo ha ganado todo por y con su club, ahora se le ha metido en la cabeza como a cualquier futbolista de su categoría histórica el derecho de morir por su país. Tiene la selección, la edad y la última oportunidad para lograrlo, con 30 años en Rusia 2018 ya no será el mismo.

josefgq@gmail.com