Cartas oceánicas

La lección de "Chicharito" y la Patria

Fresco, bien entrenado, sin golpes en las piernas y con la ambición que siempre ha demostrado, Javier Hernández estalló al final de temporada como el atacante en mejor estado físico y mental de Real Madrid. Por encima de Cristiano, Bale y Benzema, Chicharito estuvo a punto cuando el resto cayó en una baja de juego propia de una campaña agotadora y mal gestionada por su entrenador. Mientras a Luis Enrique le cuestionaban el exceso de rotaciones, a Ancelotti le aplaudían una racha interminable de victorias con un cuadro sólido, pero en mitad de temporada. En ese cuadro titular, no hubo sitio ni minutos para Hernández, ni para muchos otros. Hasta que las lesiones, el cansancio y el agobio mental aparecieron. Así cayeron Modric, Ramos, James, Bale y Benzema, y aunque Cristiano se mantuvo sano hasta el final, su potencia y juego no eran los mismos. El problema del Madrid fue que salvo Hernández, ningún suplente ofrecía garantías en los puestos titulares. Habían pasado demasiado tiempo en la banca como para mantener el espíritu competitivo. Esta es la gran lección de Chicharito, su profesionalismo contagioso fue lo que encendió al Madrid en dos partidos clave. Pero esa movilidad y bravura, no son suficientes para considerarlo titular en un equipo que en perfecto estado, tiene futbolistas superlativos. Chicharito como el resto de suplentes, debió tener más minutos en la temporada en función de una mejor planeación del calendario. Al calor del trending topic nacionalista en las últimas semanas, hay quien juzga erróneamente su papel. La realidad es que Chicharito en este Real Madrid, antes y ahora, tendrá la garra del suplente heroico, pero no la calidad del titular indiscutible. Aceptarlo no es faltar a la Patria. 

 

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