Cartas oceánicas

El jugador tercermundista del año

Solo un organismo como Concacaf elige mejor jugador a Keylor Navas y, en la misma elección, decide que el mejor portero del año no es Keylor Navas, sino Tim Howard. Al mejor jugador de la zona no le alcanza para ser el mejor portero. Esta y otras incongruencias forman parte de las sucias rutinas de Concacaf, que a pesar de sus dirigentes, los más corruptos del futbol mundial, cierra un año brillante. Encabezado por Costa Rica, el futbol del área logró dominar a cuatro campeones del mundo en pleno Mundial. Ingleses, italianos, uruguayos y brasileños, no pudieron vencer a ticos y mexicanos. A otro nivel, el Portugal de Cristiano Ronaldo cayó con Estados Unidos. Y la Alemania campeona sufrió para vencerlos. Jugadores como Keylor, Bryan Ruiz, Howard o Guillermo Ochoa, fueron durante un mes noticia en los principales medios europeos. Pero Concacaf es incapaz de aprovechar el impacto. Semanas después de un Mundial histórico, el organismo no pudo definir su futuro inmediato. Condenada e hipotecada para los próximos cuatro años, la zona sigue dependiendo de una estructura manejada por caciques y a la vez es controlada por FIFA. En medio de una lucha de castas, la clase dirigente está por encima de futbolistas y aficionados. El desarrollo de talento sigue detenido en países donde la juventud y sus ilusiones son una fortaleza. Sin afán intervencionista, al norte de nuestro futbol, hay una propuesta a nivel de clubes y selección, seria, transparente y sólida, que puede ofrecer oportunidades de crecimiento a largo plazo. La estructura deportiva de Estados Unidos que adopta el soccer como parte de su programa, debería servir como eje de un bloque que con el tiempo, compita con Sudamérica y Europa.

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