Cartas oceánicas

El juego del hombre

Si Blatter y Platini cayeron, va a caer cualquiera. Es cuestión de tiempo y de información para que el proceso inaugurado por el FBI, descubra todos los amarres que llevan al mismo motivo: corrupción. El futbol, más que un deporte, se volvió un pretexto para amasar riqueza y adquirir influencia. Sin intocables, la investigación abre una anhelada etapa para la afición. Cada vez más vigilante sobre aquellos directivos en todos los niveles; empresas, divisiones de negocio y países, que en algún momento traficaron con derechos de televisión, ofrecieron favores a políticos o vendieron productos relacionados con torneos, partidos, jugadores y licencias. Los fiscales hicieron su trabajo, denunciaron el caso frente a la ley destapando privilegios y ahora el propio futbol, una moderna Torre de Babel, chueca, simbólica y visible, se desmorona sola. Convertida en una cacería de brujas, todo mundo sabe algo, sospecha de alguien y puede acusarlo. Sembrado el terror, sálvese quien pueda. Relevado Platini del último cargo honorable que representaba una opción oficial para suceder a Blatter, las cosas dan un giro estratégico. Ningún hombre cercano al futbol, está habilitado moralmente ni se atreve, a postularse como solución. Todos están embarrados, por su silencio o por complicidad. Al próximo presidente de FIFA tendremos que buscarlo en otra parte, no dentro del futbol. La UEFA, que ayer respaldó a su presidente -suspendido temporalmente- dándole la oportunidad de demostrar su inocencia, se guarda una carta bajo el brazo. La batalla entre los dos grandes organismos del futbol mundial, vive su momento más agitado. Es otro conflicto entre Europa y el resto del mundo por ese histórico, común y corriente, juego del hombre.

josefgq@gmail.com