Cartas oceánicas

El hombre del momento

Ayer aterrizó en Pekín, hoy cumple veintinueve años, mañana correrá las semifinales de los 100 metros y pasado, volverá al podio del estadio donde se convirtió en el hombre más rápido de ayer, hoy y mañana. Ningún atleta en la historia domina el tiempo con la naturalidad de Usain Bolt. Entre aquellas finales de 100 metros con 9.69 y 200 metros con 19.31 en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 -cuando un muchacho de 22 años dominó nuestra especie-, y las que correrá a partir de mañana en la misma ciudad, apenas hay diferencia. Bolt lleva siete años existiendo en centésimas de segundo, eso es lo que ha envejecido, solo unas centésimas de segundo. Los Campeonatos Mundiales de Atletismo que se inauguran este fin de semana, son la penúltima oportunidad que tenemos para verlo en su mejor momento, porque Bolt, siempre ha sido eso: un momento. Después, con treinta años, competirá en Río 2016 y para entonces, quizá el tiempo lo haya vencido. El corredor se detendrá y el hombre envejecerá muy lento. Bolt ha pasado a toda velocidad por nuestras vidas, sus 9.58 en 100 metros y sus 19.19 en los 200 de sus primeros Campeonatos Mundiales en Berlín 2009, marcaron a la humanidad. El tiempo de Bolt, es el tiempo de los hombres. A Pekín 2015 llega contra el viento, la lluvia y una marca de 9.87 en 100 metros conseguida hace unas semanas en Londres; su mejor registro del año es casi el de un mortal. Correrá al lado del carril por donde avanza la sombra de Justin Gatlin, un estadunidense turbo inyectado que está corriendo en 9.74 los 100 metros y en 19.57 los 200 metros este año. Serán las pruebas más duras de su carrera. A Bolt, como si el mundo estuviera a punto de alcanzarlo, le queda poco tiempo para correr más rápido. 

 

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