Cartas oceánicas

Los hipócritas japoneses

Muy escrupulosos los japoneses, siempre guardianes de su honor, deciden cesar a Javier Aguirre ahora, por estar involucrado en un caso de amaño de partidos y no antes, cuando conocían la imputación hace semanas. La hipocresía de la federación japonesa, tan común en el mundo del futbol, permitió a Javier Aguirre dirigir durante un torneo apremiante: la Copa de Asia. Y al terminar, en pésimo lugar por cierto, se deshacen de él. Los japoneses son los primeros en tomar partido en este escándalo. De una u otra forma ya declararon culpable a Aguirre sin que el técnico y todos los implicados, hayan sido juzgados todavía. Japón señala al Vasco, le cuelga frente al futbol internacional la etiqueta de corrupto. Mientras se comprueba su culpabilidad o se demuestra su inocencia, a partir del 27 de este mes, nadie se atreverá a contratarlo. Su carrera parece acabada, peor aún, su honestidad está en duda. Al juez no le faltan pruebas, las que se han presentado son rotundas. Lo que hay que explicar muy bien es que Aguirre y los jugadores del Zaragoza, no entregaron maletines repletos de dinero a los jugadores del Levante. Lo que hicieron fue aceptar que el presidente de su club les depositara una cantidad en sus cuentas bancarias y pasados unos días, devolvieron el dinero en metálico a su presidente. Es decir, fueron cómplices de una operación en la que el Zaragoza lavó el dinero con el que compró el partido horas antes de jugarse. Lo imperdonable, como hemos insistido tantas veces, es que siendo Aguirre un hombre tan frontal y experimentado, que ha visto de todo en el futbol, no se haya dado cuenta que aquello apestaba. O se dio cuenta y prefirió callarse, esto es lo que da la razón a los hipócritas japoneses. 

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