Cartas oceánicas

El herrero y los joyeros

Hierros Servando SL; y una tradicional gestión financiera de suma y resta, hacen del Eibar un club de ferretería en casa de Madrid y Barça, las grandes joyerías. Entre los 120 mil euros que Servando el herrero paga al modesto club vasco y los 20 millones por temporada de Fly Emirates al Madrid, discurren los veinte clubes de la Liga. Todos pasarán por el Coloso de Ipurua, una ciénaga de 103 metros de largo por 65 de ancho donde caben 5,200 espectadores, eso sí, bien sentados. Al húmedo campo del Eibar le han habilitado una tribuna tubular para 600 aficionados más. Con el mismo aforo se llenan los palcos de honor del Camp Nou y el Bernabéu. De abajo para arriba la Liga gana credibilidad gracias a un cuadro forjado en hierro que representa los antiguos valores del futbol.

Un club fundado por la industria local como parte de su cultura, es un milagro en estos tiempos de fondos de inversión. Los Armeros de Eibar dieron prosperidad a una zona que hasta hace unas décadas vivía de la producción de armamento. La historia imprime carácter al más pequeño de los clubes. No es el más rico, ni el más poderoso, pero es según su fabricación, el mejor armado. Con estas diferencias, románticas o crueles, arranca la Liga. Uno de los campeonatos clásicos del futbol mundial al que el marketing ensombrece como ningún otro. Por debajo de Madrid y Barça, existen clubes de enorme tradición que no han podido trascender internacionalmente. El gran reto de la Liga, como colectivo, es lograr que marcas como Atlético de Madrid, Athletic Club, Sevilla, Valencia o Real Sociedad, alcancen notoriedad fuera de España, lejos de sus ciudades. La única forma para hacerlo es arrebatando títulos a los de arriba, en Liga o competiciones europeas.  

 

josefgq@gmail.com