Cartas oceánicas

Héctor Moreno: la evolución de la especie

El fichaje de Héctor Moreno por la Roma, explica como pocos la evolución del futbol mexicano y la transformación del futbol internacional, en concreto, del italiano: cuna de antiguos defensores. Entre 1982 y 1994, cuando al Calcio llegaban los mejores extranjeros disponibles del mercado, los clubes reforzaron con estrellas el medio campo y el ataque. Como ejemplos entre ambas décadas, estaban la Juve de Boniek, Platini, Ian Rush, Laudrup, Rui Barros, Zavarov y Aleinikov; el Milán de Joe Jordan, Ray Wilkins, Mark Hateley, Gullit, Rijkaard y Van Basten; el Nápoles de Maradona, Careca y Alemao; el Inter de Rummenigge, Scifo, Matthaüs, Ramón Díaz y Klinsmann; el Udinese de Zico y Edinho; la Fiorentina de Sócrates y Bertoni; el Verona de Dirceu y Preben Elkjaer Larsen; la Sampdoria de Trevor Francis; el Torino de Junior; el Cagliari de Francesoli; el Atalanta de Caniggia; y desde luego, la Roma de Falcao, Toninho Cerezo, y Rudi Völler. Durante la época dorada del futbol italiano, solo triunfaron cuatro defensores extranjeros: Ruud Krol con el Nápoles, Daniel Alberto Passarella con Fiorentina e Inter; Hans Peter Briegel con Verona y Sampdoria, y Andreas Brehme con el Inter. Defender en Italia, era cosa de italianos: Gentile, Cabrini, Scirea, Collovati, Vierchowod, Baresi, Bergomi, Ferrara, Ferri, De Agostini, Costacurta, Tassotti, Benarrivo y Paolo Maldini; por nombrar algunos. Nadie producía, ni disfrutaba tanto mirando a sus defensores, como los italianos: eran el orgullo de la nación. Pero el futbol evolucionó de tal forma en treinta años, que un mexicano tiene todo el estilo de juego para convertirse en uno de los mejores zagueros del Calcio. En épocas de Trejo, Quirarte, Manzo, Amador, Félix Cruz y Servín, esto parecía imposible. 

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