Cartas oceánicas

El trío maravilla

Aunque Cruyff y Maradona pasaron por el mismo sitio, hay un Barça antes y después de Messi. De la misma forma que hay un Messi antes y después de Luis Suárez y Neymar. Junto a Messi y no alrededor suyo, como suele creerse, este equipo ha logrado construir en menos de diez años dos equipos para los próximos cincuenta. Al primero lo hacían jugar Xavi, Messi e Iniesta, y al segundo, Messi, Suárez y Neymar. La historia del futbol ha dejado duplas legendarias de atacantes: Pelé, primero con Garrincha y después con Jairzinho en Brasil; Ghiggia y Shciaffino con Uruguay, Bobby Charlton y George Best con el United, Gullit y Van Basten con Holanda y Milán; Romario y Bebeto, o Ronaldo y Rivaldo, también con Brasil; Maradona y Caniggia con Argentina, Klinssman y Völler con Alemania, o Zinedine Zidane y Alessandro del Piero con la Juventus. Juntar dos futbolistas de semejante talento en el mismo equipo no es sencillo. Los tiempos del futbol son caprichosos. Así que juntar a tres es más complicado: Pelé, otra vez, junto a Didi y Vavá en Brasil es un ejemplo; como el de Puskas, Di Stéfano y Gento en Real Madrid, el de Puskas, Kocsis y Hidegkuti con Hungría o el de Kocsis, Kubala y Czibor con el Barça. Nuestra época ha puesto a Messi en el centro, junto a Xavi e Iniesta en su primera etapa y más tarde junto a Suárez y Neymar. La tripleta de atacantes de este Barça que hoy será sorteado en los bombos de la Champions, tiene la curiosidad de haber mejorado a Messi, el jugador que los une. Algo que parecía imposible. No hace falta revisar sus números, lo que hace falta es mirar sus goles, su manera de jugar y su forma de convivir. El futbol no ofrece muchas oportunidades para ver tres jugadores que se mejoran juntos.

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