Cartas oceánicas

El gran fracaso de la Premier

Mucho "Boxing Day" mucho espectáculo, pero Inglaterra es una selección de segunda.

Triste caso el de los ingleses, necios en sus rancias tradiciones compiten entre ellos hasta olvidarse de Europa refugiándose mar adentro en los campos medievales de la Premier, finalmente son isleños, los últimos ermitaños del balón. Aislados de FIFA y UEFA han logrado mantener su propio mundo, así, aislado, casi independiente del fútbol mundial. Los últimos días del año sirven para medir su competitividad, fechas claves en el temerario calendario británico que los obliga a jugar mientras los demás descansan. Falta por saber si esta demostración de profesionalismo al servicio del aficionado alcanza para montar una selección inglesa con carácter. Desde 1966 ni el Boxing Day ha funcionado para hacerla volver. Probablemente la inglesa sea la campeona mundial más apolillada de todas. Ni siquiera pudo ganar la Eurocopa del ‘96 en casa. De fracaso en fracaso, la Premier ha ido subsidiando el prestigio del equipo de la Reina hundido en los sesenta. Brasil 2014 no parece ser el paralelo ideal para que la realeza del juego recupere sus pergaminos. Inglaterra mendiga del United, Chelsea, Arsenal, City, Liverpool, pero mantiene a otras selecciones cuyos jugadores se vuelven grandes en la isla. A los admiradores de la Premier, los más globales, valdría preguntarles si esta liga imperial no ha perdido territorio renunciando a su selección y engrandeciendo otras; demasiados foráneos, pocos nativos. Mourinho, Pellegrini, Wenger, en su momento Benítez; árabes, rusos y norteamericanos en los consejos directivos y el pago por derechos de transmisión en Asia hacen de este campeonato un oasis internacional y al mismo tiempo, un desierto nacional. Mucho Boxing Day mucho espectáculo, pero Inglaterra es una selección de segunda.  

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