Cartas oceánicas

"Juve", divino tesoro

La Juventus fue el único equipo que logró permanecer intacto ante la destrucción de una de las grandes civilizaciones del futbol mundial: el Calcio. A partir de la construcción de un nuevo estadio, pudo dar el salto hacia ese nivel de superioridad en el que se encontraban equipos europeos de la misma línea como españoles, alemanes e ingleses; dejando atrás a sus competidores locales como el Milán, el Inter o la Roma. No hay que olvidar que la Juve tocó fondo como institución a principios de siglo cuando desciende envuelta en un escándalo de corrupción. Diez años después su ventaja es clara: ha logrado convertir su estadio en una importante fuente de ingresos, evita el apalancamiento que todavía se impone en el resto de participantes de la Serie A por los derechos de transmisión, cada día más devaluados en Italia en función de la venta internacional, y lo más importante de todo, mantiene una identidad con capitales nacionales que le han permitido poner tierra de por medio como el equipo más emblemático en la historia del futbol italiano; este último factor, en el que alguna vez rivalizó con el Milán, hoy es indiscutible. Con 9 puntos por encima del segundo puesto, en unas semanas conseguirá su sexto Scudetto consecutivo. El dato, abrumador por sí solo, es desgarrador si consideramos que la Juve es la única squadra italiana, incluyendo a la azurra, que ha podido competir a nivel internacional dando la cara por el viejo Calcio. A las puertas de otra final de Champions, tiene por delante una tarea pendiente: el inmenso dominio que ha conseguido en Italia debe confirmarlo ganando el campeonato europeo que no levanta desde hace 21 años. La Vecchia Signora tiene un pacto con la época, por ahora, el tiempo ha querido respetarla. 

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